Mi NYC  (2013)

Un amigo me preguntó una vez, ¿Cómo comparas NYC con un evento futbolístico? ¿Es como ver la final del mundial en el estadio?  Yo le dije no es ver la final, es jugarla. Pues esa es la gracia de este deporte: tú no miras, corres junto a los mejores del mundo, juegas los Grand Slams.

Llegué a NYC a correr mi octavo maratón en 2013. Siempre quise que fuera el primero, pero obviamente las lucas y el tiempo no dieron. Ahora lo agradezco, porque hubiese quedado desilusionado con las siguientes carreras, pues lo que se vive en New York es único.

Debe haber sido de mis carreras más esperadas, no solo por estar ahí, sino también por el destino y el viaje que implicaba. Dos semanas antes de partir, mi señora tuvo que bajarse pues estaba con un embarazo de 6 meses y el doctor la mandó a la cama. No quedó más que partir solo a enfrentar la carrera más famosa del mundo.

La verdad es que me la tomé con harta calma, no venía de lo mejor entrenado, por lo que nunca quise salir a buscar tiempo, hasta que se dio la largada. Mi salida fue la primera después de los profesionales por lo que el pavimento del puente Verrazano todavía estaba frío. Al caer en Brooklyn y entrar en la avenida larga era tanta la euforia que enganché y me dije: ahora a nunca.  Ojo con los grupos de música que se ven esta parte de la carrera, te encuentras con algunos realmente buenos de colegios y universidades locales, un lujo más de NY.

Sorteando los distintos recovecos de Brooklyn (donde sucede parte importante de la carrera) , pasas de la euforia al silencio total al barrio judío de Williamsburg. Es como volver al pasado, realmente pongan atención porque es impactante, para luego rematar en el mundo hiptser de Bedfor Avenue y sus alrededores.

NYC 2

Del recorrido por Queens no tengo mayor recuerdo ni comentario, salvo que te pierdes en un momento pues no sabes si ya estás en la isla o te falta para llegar. Me habían advertido que el ingreso a Manhattan iba a ser inolvidable y fue mucho más que eso.  Al ir acercándote al final del Queensboro Bridge, sientes un murmullo que al entrar a la Primera Avenida se transforma en un ruido ensordecedor: un millón de personas gritando! Ahí me acordé de la pregunta de mi amigo: esto es más que jugar la final del mundial.

Todos dicen que la Primera Avenida es un falso plano, pero yo insisto en que es bajada y la sortee muy bien. La entrada y salida del Bronx fue un trámite y está demás en la carrera, pues te evitarías dos puentes que son buen duros. Ya de vuelta en Manhattan y enfilando hacia la Quinta Avenida, la bencina simplemente se acabó , así que  puse el piloto automático y sufriendo me acerqué a la meta. Entrar al Central Park te demuestra la importancia que tiene ese lugar para la ciudad de New York. Es donde todo comienza y todo termina. La euforia que percibes es indescriptible, la emoción te hace recorrer esos últimos metros que el cruzar la meta, ubicada frente al gran Tavern on The Green te hacen decir, soy uno de los 40.000 humanos que hoy corrieron la carrera más famosa del planeta.

 

 

 

This article has 2 comments

  1. Gustavo Reply

    Buena crónica sobre NY y su maratón.
    Sin duda una fiesta que se debe participar.
    Felicitaciones.

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